¿CÓMO HABLAMOS CON LOS NIÑOS?
¿Habéis pensado alguna vez en la importancia que tienen tus palabras, frases y expresiones cuando hablas con los niños? Os animo a darle una vuelta, y veréis que, en definitiva, sois (somos) los modelos lingüísticos de los niños. Los modelos en relación al vocabulario, a la construcción de frases, de expresiones y de capacidades como las de explicarse, razonar, resumir, detallar,....
Encuentran otros modelos lingüísticos en las canciones que suenan, en la televisión puesta en marcha en el comedor, en la radio que suena en el coche, en la conversación de los adultos de la mesa de al lado,.....pero estos modelos a veces se nos escapan.Nosotros podemos construir nuestros mensajes teniendo en cuenta esta premisa.
Demos valor a las palabras que utilizamos y ofrezcámosles un vocabulario amplio y rico, son muy capaces de recoger palabras nuevas y así ampliar su léxico.
Demos valor a cómo construimos las frases y no nos dejemos ningún conector, hablemos con los niños igual que lo haríamos con un adulto con frases bien construidas y acabadas, son muy capaces de recoger estas estructuras y cuando empiecen a hablar irán atando palabras y conectores con mayor facilidad.
Demos valor a las expresiones que utilizamos cuando hablamos con ellos, hay que tener en cuenta -en este caso- que los dobles sentidos, las referencias, la ironía entre otros no están dentro de sus esquemas de comprensión. Por tanto, no abusemos de estos recursos y si los utilizamos les explicamos lo que quieren decir y porqué las hemos utilizado.
Demos valor al contenido de nuestras palabras, debemos ser muy conscientes del peso específico que tenemos al hablar a nuestros niños. Para ellos nuestras palabras son verdades absolutas e incuestionables, marcando la base de los aprendizajes que van haciendo. Hablando creamos pensamiento, ideas, creencias que les pueden acompañar a lo largo de su vida. Tengámoslo en cuenta.
Y por último, pero no menos importantes, HABLEMOS. Hablemos con los niños mucho y muy ¡cualquier excusa es buena! Cuando son bebés para acompañarlos y servir de modelo fonético, cuando empiezan a hablar para introducir más palabras y animarles a hablar más y más y cuando ya hablan bastante bien para conocerlos y compartir con ellos.
¡Viva la conversación!